Tuesday, June 7, 2011

Aimless Reading: The N's, Part 5 (Pablo Neruda)

Neruda, Pablo
Vallejo, César
Neruda & Vallejo: Selected Poems


I think I bought this at St. Mark's Books. I am not sure at all. I want to say I bought it in 1993 or '4, but it could have been in '95. I know I didn't start reading Neruda until after college, so the period of '92-'95 makes sense. Tomorrow's book was a gift given by a friend during that period. I feel like I bought this later. I got really into Neruda after I returned from Ecuador.

While working a terrible temp job at Hyperion books in NYC, I was left to my own devices most of the day, so to keep my Spanish chops sharp I began translating 'Las alturas de Macchu Picchu' in my cubicle. It would make sense that I bought this around that time. I do have a vague recollection of being disappointed I could only find this two-author edition instead of a complete Neruda.

I didn't get into Vallejo until much later. Just a few years ago, in fact.

My clearest memory of this book is line I still remember from one his poems:

Como un naufragio hacia adentro nos morimos

Like a shipwreck we die moving inward


I've always been fond of the word "naufragio," which means "shipwreck." There's even a verb, "naufragar," which means "to be shipwrecked, or to sink."

Anyway, here's the whole thing in Spanish.

"Sólo la Muerte"

Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel al alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro
como un ladrido sin perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo solo, a veces,
ataúdes a vela,
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.

Sin embargo sus vasos suenan
y su vestido suena, callado, como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos,
la muerte está en la escoba,
es la lengua de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres,
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.

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